Submergence

Wim Wenders-ek zuzendutako pelikula honek hotz utzi nau, porrota hutsa ze hunkitzen saiatzen da unean-unean inungo konplexurik gabe. Itsas biologo batek, ez, ezin da esan, ozeanografoa, hori ezta ere, aukeratu dute biomatematiko hitza (ni biologoa naiz eta ez dut ulertzen izenari eman dioten misteriua) espioi batekin topo egiten du eta berehalako amodioren sua pizten da, biok ezustean harrapatzen. Pertsonaiak erabat sinesgaitzak iruditu zaizkit eta geopolitika mundiala gaizto eta onen kontua besterik ez izatea berriro ere, ba, nekagarria. Aukeratutako lekuak zoragarriak dira, hori bai, eta submarinoaren eta zuloaren paralelismoa ondo adierazita dago, neri klaustrofobia eman dit, behintzat. Heriotzari beldurrak lotu duena, gizasemeak ez dezala banandu.

Eg. Eder Ruiz

Ikari

Por Ferando Iradier, publicado en sus Crónicas del zinemaldi en Arteuparte

Cierra la competición Ikari, dirigida por el japonés de origen coreano Sang-il Lee. Aunque la premisa inicial de esta película sea la de un thriller, su guión construye de forma intrigante tres melodramas en los que se va colando poco a poco la desconfianza del asesinato en la presencia de un recién llegado. Resulta incomprensible que el director consiga balancear cada trama en paralelo durante dos horas solo para terminar hundiéndolas. Las trampas del libreto y el excesivo metraje van agotando al espectador a medida que se intensifica el drama hasta el paroxismo, defecto endémico de muchas producciones japonesas. Un film muy mal resuelto pero de impecable factura visual y con unas interpretaciones soberbias. Habiendo rodado la estupenda Villain, basada también en una novela de Shuichi Yoshida, la rabia del título se siente por lo desperdiciado del asunto.

After the storm – Umi yorimo mada fukaku

Por Fernando Iradier publicado en Crónicas del Zinemaldi en Arteuparte

El resto del día sigue dominado por los asiáticos. El primero es nada menos que Hirokazu Kore-eda, abonado al premio del público en Perlas. Su After The Storm presenta otra deliciosa disección familiar, esta vez a cargo de un matrimonio separado con un hijo en común. No deja de sorprender la facilidad con la que el japonés utiliza materiales propios del drama para construir situaciones cotidianas, sencillas, entrañables e incluso cómicas. En su día día está siempre la vida, con su pasado manifiesto y futuro inextricable. Como de costumbre, son los actores los que tienen gran parte del mérito, léase aquí Yoko Maki, Hiroshi Abe o una maravillosa Kirin Kiki, habitual del director desde Still Walking. Se hablará de un trabajo menor, más ligero, pero lo cierto es que con Kore-eda la fórmula nunca falla. Brille el sol o arrecie la tormenta, uno se quedaría a vivir en sus películas.

Your name – Kimi no na wa

Autor Ferando Iradier, Crónicas del Zinemaldi publicadas en Arteuparte

Si el año pasado nos visitaba Mamoru Hosoda, ahora le toca el turno a Makoto Shinkai, otro grande del cine de animación japonés. Partiendo de dos adolescentes que intercambian sus cuerpos en sueños, Your Name parece retomar los temas de 5 centímetros por segundo en clave fantástico-juvenil. No sobran los openings, las canciones ni el exceso romántico cuando una película deja tras de sí tantos momentos hermosos. Aquí el arte animado está siempre al servicio de una nostalgia desconocida, la de esos trenes que parten en direcciones opuestas tratando de encontrarse en el tiempo y el espacio. Los inesperados cambios de registro de este film, de la comedia estudiantil a la ciencia ficción dramática, esconden mil detalles que nada tienen que ver con el producto comercial ideado para vender figuritas. Es sin duda un Shinkai para todos los públicos, pero tampoco renuncia a ser un precioso anime de autor.

Something blue – Hu xi zheng chang (Zuzendari Berriak Saila)

Yunbo Li-ren pelikula honetan Txinaren hegoaldeko hiri batean, Cantonen zonaldean, gaur egungo lau gazteen bizipenak aurkezten dira. Hiria urbe erraldoia da, errepide, zubi, eraikin erraldoiekin eta jende txiki-txikiarekin. Pertsonaiak benetako pertsonak dira eta agertzen diren aktoreak, beraz, bere bizitzako gorabeherak zinean sartzen dituzte, ez aparteko kontaketa batean dokumentala balitz bezela, antzesten dituzte.

Woody Allen gogorarazten duten musika eta hasierako leloengatik, sketch moduko eszena eta elkarrizketa labur eta arinen bitartez munduko edozein lekutako gazteen kezkak azaltzen dira: neska-mutiletan joatea, lanean jasan egitea, migratzea ala ez, bizitzari zentzua aurkitzea… Baina, aldi berean, tokiko kutsuak han hemenka daude: otorduetako eszena pila, txinatar karaokea, aita-amaginarrebarekiko bazkaria, hitzorduak itsuka bikotea osatzeko… Eta hirugarren dimensioa ere badago, mundu globalizatu honen bizioak, batez ere azkar mendebaldetutako batenak, besteak beste, mobila beti esku artean, futbola (nahiz eta frantziar taldearekin joan Holandar kamiseta jantzita), rock kontzertuak eta kontsumismo izugarria kasu batzuetan.

Proposamen orijinala eta freskua iruditu zitzaidan hasieran, are gehiago, dibertigarria, agian iraupen erdia izango bazuen gustokoa izango nuen.

Iruzkin egilea: Eder Ruiz Múgica

A monster calls

Película con la estética espectacular y el impacto emocional que caracterizan al director J.A. Bayona, aunque el punto fuerte para mí es lo terapéutico de los mensajes de ese pedazo de árbol psicoanalista (el monstruo).

El ambiente de cuento british, ora pesadilla, ora realidad, está muy logrado. El protagonista “demasiado viejo para ser un niño y demasiado joven para ser un hombre” da  precisamente esa impresión y borda el papel, así como la siempre atrapante Sigourney Weaver y la madre enferma, Felicity Jones. Han conseguido dar un efecto distinto a un tema duro y conocido como es el miedo a la pérdida de un ser querido, no cualquier ser, una madre que cría sola a su único hijo. Una fábula sin buenos ni malos pero con moraleja, como tiene que ser. Me ha gustado también ver la breve interpretación de Geraldine Chaplin.

Comentada por Eder Ruiz Múgica

High rise (Sección Oficial) + Info

Por Ruben Barriga Caballero

Proyectada en 35mm High Rise nos arrastra a un torbellino de sensaciones dentro de un rascacielos para nada convencional. Ben Wheatley presenta unos inquilinos llenos de matices, atormentados por fantasmas del pasado y que se relacionan entre si de una forma totalmente inconexa y sin sentido. Como si el rascacielos representase una verdadera sociedad organizada por castas y jerarquizada desde sus cimientos veremos como el Dr Laing interpretado por Tom Hiddleston trata de organizar su nueva vida en este edificio. Poco a poco vamos conociendo nuevos y perturbadores vecinos, un portero que oculta más de lo que parece, un matrimonio encabezado por Luke Evans en uno de los mejores papeles de su carrera, una seductora vecina llena de misterio… todos y cada uno de ellos relacionados entre si por oscuros enigmas que iremos descubriendo según avanza el metraje. Todos y cada uno de ellos bajo la batuta del “Constructor”, el visionario de esta enfermiza estructura que se completa con otros 4 edificios y que como la mano de Dios sustenta sus vidas. Pero si tenemos que hablar de algún personaje en concreto debemos centrarnos en la propia estructura que atrapa entre sus paredes a tan variopinto reparto. Wheatley recrea un rascacielos con planos y escenas que beben directamente del maestro Kubrick y que se muestran perturbadoras y bizarras con cada nueva escena. La música es otro de los grandes elementos que hacen de High Rise una apuesta realmente arriesgada para este festival; sorprende escuchar S.O.S. de Abba en diferentes versiones para acompañar la locura creciente en el edificio y como sus notas “adornan” de cierta manera esta orgía visual sin tapujo alguno. A destacar varias de las escenas totalmente surrealistas que invaden el edificio y que no expresan más que la frivolidad y la extravagancia de la sociedad. El trío protagonista que nos acompañó durante la proyección describió High Rise como una “montaña rusa del capitalismo” y en cierta manera es eso mismo lo que vamos a ver. Una especie de metáfora fugaz y grandilocuente de nuestra propia sociedad y de los extremos a los que puede llegar. Por su puesto que High Rise no es una película redonda ni tan siquiera una película destacable en la amplia selección del 63 Festival de San Sebastian pero aún así, con sus virtudes y sus defectos, es una cinta de obligado visionado y que en muy poco tiempo se convertirá en un objeto de culto.