El cuento de la Princesa Kaguya (Kaguya Hime No Monogatari), Isao Takahata

Reseña de Enoch extraída con su permiso de http://comunidadravenheart.blogspot.com.es/2014/11/el-cuento-de-la-princesa-kaguya-kaguya.html

Este melancólico cuento nos narra cómo una pareja de ancianos agricultores descubren a una niña nacida dentro de una caña de bambú y la adoptan como si fuera su propia hija. Pronto crecerá y será querida por todos aquellos que comparten su tiempo en la aldea, pero su peculiar origen y su inusitada belleza depararán a la joven un destino más elevado, el de ser una princesa. Pero ella misma sabe que un ser así no puede ser de este mundo…

Isao Takahata (“La Tumba de las Luciérnagas”) dirige este laborioso proyecto del estudio Ghibli para cuyo desarrollo ha necesitado ocho años de arduo trabajo. Su creación e inspiración nacen en un cuento popular anónimo del siglo IX llamado “El Cortador de Bambú”, que el mismo director ha adaptado guionizándolo junto a Riko Sakaguchi.

Pese a su fracaso en taquilla en su Japón natal, la película ha sabido hacerse un hueco a nivel internacional consiguiendo participar y rendir a la crítica a sus pies en festivales como Annecy, Cannes, Sitges o San Sebastián, logrando de esta forma su distribución en diversos países.

“La Princesa Kaguya” representa un regreso a las raíces de la animación, no sólo por la fuente del cuento clásico del que bebe, sino por lo artesano, cuidado y artístico de sus formas, mucho más cerca de lo pictórico que del realismo digital imperante hoy en día. Sus formas y estética dotan a la narración de un tono mágico, que mezclado con el fantástico trabajo musical de Joe Hisaishi termina tornando la fábula en lírico poema para los sentidos.

Quizás, para parte de su potencial audiencia, pueda jugar en su contra su extensa duración (que, a mi juicio, podría haberse aligerado un tanto recortando escenas demasiado alargadas de la parte central de su metraje), que unida a un ritmo pausado en su discurso pueda llevar a un cierto tedio o desconexión de la mágica línea argumental.

A mi entender, una laboriosa joya de la animación en la que, si bien hay que adentrarse bien despejado y con tiempo por delante, es una delicia perderse y disfrutar de su poesía, del gran trabajo tras ella y de la atemporalidad de su relato. Muy interesante.