Teatro Hotel splendid de la compañía coreana Choi in el 19 y 20 de febrero en Donostia (Victoria Eugenia)

Últimamente han llegado a las noticias algunos actos diplomáticos del gobierno japonés para pedir perdón por el escabroso asunto de las esclavas sexuales (en su mayoría coreanas) en la segunda guerra mundial. En este teatro se trata este tema he leído que con “ferocidad y poesía” e incluso algo de humor basándose en un texto de la dramaturga norteamericana Lavonne Mueller, representado por la compañía Choi-in y bajo la dirección de Chung-euy Park. Pienso ir.

Y fui y la vi, y quedé estupefacta de cómo con unas actuaciones brutales, una puesta en escena brillante y una historia que condensa cantidades insoportables de horror, se puede ver una obra de teatro de dos horas leyendo subtítulos a veces tirando de los dos idiomas (euskera y castellano) sin casi perder comba. Por cierto, música en directo preciosa. Parece imposible transmitir el sufrimiento de esas mujeres, en su mayoría niñas, que fueron secuestradas, violadas, mutiladas, y obligadas a recibir día tras día a una media de 30 bestias desde el amanecer que, en el mejor de los casos, se descargaban y al siguiente. Se calcula que de unas 200000, las que al final de la guerra habían conseguido soportar ese calvario fueron llevadas a las trincheras y masacradas, de las poquitas que sobrevivieron otras cuantas se suicidaron después, debido también al rechazo que sufrieron. Las barbaridades que cuentan, ellas, sin embargo todavía humanas, todavía con recuerdos de otra vida que debió existir en algún lugar, con trucos para resistir a tanta violencia, yo sí que no las puedo retransmitir, si tenéis ocasión id a verla, un obrón.

Tengo anecdotilla, como Donosti tiene el tamaño que tiene, la casualidad ha querido que coincidiera con el elenco en pleno que volvía al hotel por el puente del Kursaal. La verdad es que soy muy tímida pero cuando nos empezaron a adelantar solté un Kamsa (que es gracias pero creo que de una manera muy informal y quizás hasta podría ser grosero, no sé) y me entendieron y les dije en inglés que habíamos visto la obra y que buen trabajo y una de las actrices, la del kamikaze enamorado, fue muy efusiva en su “gracias”. No, en serio, gracias a vosotros, Choi in, no sólo contáis una historia que ha de ser contada, también nos recordáis que hoy en día muchas niñas en todo el mundo están sufriendo atrocidades, a manos de soldados, de mafiosos, de bestias, con perdón de las bestias.